Durante décadas, buena parte de Occidente creyó que la religión sería desplazada lentamente por el progreso tecnológico, el bienestar material y la expansión de las sociedades liberales contemporáneas. Muchos intelectuales aseguraban que la secularización era irreversible y que las instituciones tradicionales, especialmente la Iglesia Católica, terminarían convertidas en reliquias culturales sin verdadera influencia sobre el corazón humano.
jueves, 7 de mayo de 2026
El Retorno de la Mirada: por qué el mundo vuelve a mirar a la Iglesia Católica en tiempos de crisis
viernes, 16 de mayo de 2025
León XIV y su primer gesto peruano: entre la tradición eclesial y los desafíos del siglo XXI
El nombramiento del obispo auxiliar del Callao revela el vínculo íntimo del nuevo pontífice con el Perú y anuncia un papado de síntesis entre sinodalidad y rigor teológico
La elección de un Papa siempre es un acto de fe y de política, de misterio y de cálculo. Pero cuando el humo blanco emergió sobre la Capilla Sixtina aquel jueves de mayo, el mundo católico —y en particular el Perú— supo que algo distinto ocurría. El cardenal Robert Francis Prebost, hijo de Chicago pero ciudadano peruano por vocación y por sangre espiritual, tomaba el nombre de León XIV, como un guiño a aquel León XIII que en el siglo XIX desafió al mundo industrial con la *Rerum Novarum*. Su primer acto oficial, sin embargo, no fue un manifiesto ni un gesto diplomático, sino un nombramiento íntimo: Miguel Ángel Contreras Yaruna, marista y vicario de la vida consagrada, como obispo auxiliar del Callao. Un guiño al Perú, esa patria que lo adoptó y que él adoptó como suya.